Los mayores ajustes a la baja en la población ocupada se dieron en agricultura, pesca y hoteles. Enseñanza y administración pública lideraron la creación de empleo, que también se vio impulsada por transporte y por hogares privados con servicio doméstico.
Por otra parte, construcción que había estado aportando puestos de trabajo en forma relevante en las últimas mediciones, tuvo una variación prácticamente nula en esta oportunidad. Algo similar sucedió en actividades inmobiliarias, que experimentó una baja trimestral en el número de ocupados.
Por otro lado, los efectos del terremoto sumados a la estacionalidad agrícola continuaron siendo particularmente sensibles en las regiones del Biobío y del Maule, donde el incremento de la desocupación fue mayor al del promedio país.
El aumento en la tasa de desocupación respecto al trimestre anterior se debe a que aumentaron en un 2,6% los desocupados, que se explica por un mayor porcentaje de cesantes, que alcanzaron el 4,2%, lo que corresponde a 600 mil personas.
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